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January 12, 2008
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La leyenda del cenzontle y el quetzal.

Por C.M.B.


Existía una vez un enorme bosque lleno de vida y color, a donde quiera que voltearas encontrarías cientos de árboles verdes de distintos tamaños, algunos eran tan altos que muchas veces parecían devorar el azul cielo entre sus verdes y carnosas hojas, otros se vestían de pintorescas flores de cualquier color que pudiera ser imaginado y sus aromas eran tan dulces y embriagantes como sabrosa era la miel que las abejas fabricaban con su polen.

A través de este hermoso bosque corría un cristalino río cuyo correr de las aguas susurraba entre los troncos de los árboles y se expandía por todo el maravilloso bosque. Y como era de esperarse, habitaban en ese pequeño trozo de edén numerosos animales de todos los reinos. Habitaba el gato salvaje, cuyo siesta vespertina nunca se perdía; habitaba la ardilla laboriosa, quien siempre procuraba levantarse muy temprano para recoger las nueces para el desayuno de sus hijitas; habitaba también el conejo amable, quien solía sacar de paseo a toda la familia a comer zanahorias silvestres; habitaba el águila alerta, no había mejor pescadora que ella en todo el lugar, y en fin… un sinnúmero de pequeños y grandes vecinos compartían el lugar sin pelear ni discutir sobre asuntos tan triviales como la tierra y las posesiones.

No había, sin duda alguna, lugar más hermoso que ese paraíso sobre la tierra.

Y de entre todos los animales había uno muy bien conocido, el cenzontle cantador.

Todas las mañanas sin falta, el cenzontle volaba fiel por los cielos y los altos árboles cantando su única pero inigualablemente hermosa melodía. Todos agradecían el despertar por las mañanas con el dulce canto del cenzontle y su grácil vuelo sobre los cielos.

Todos amaban al cenzontle y el cenzontle les quería también, sin embargo una sombría pena se albergaba en el puro corazón de la pequeña ave… él se sentía solo.

No había nadie que volara junto a él por las mañanas, no había nadie que compartiera el cielo azul ni el sabroso néctar de las frutas y definitivamente no había nadie que le acompañase en su hermosa melodía cada vez que él la cantaba.

Pasaba así los días, preguntándose si alguna vez conocería a alguien que deseara estar con él, cuando de pronto, mientras se detenía en una ramita para picotear un par de cerezas, la vio. Era la quetzal más hermosa que hubiera conocido, se le quedó mirando embelesado por la belleza de sus plumas y sintió en su pequeño corazón algo cálido y nuevo, algo inimaginable, era como si el universo alrededor de él se detuviera un instante y solo existieran en el mundo él y la hermosa pajarilla.

No cabía duda, estaba enamorado.

Emocionado, voló a donde ella estaba y danzó grácil frente sus negros ojos la mejor de sus danzas mientras cantaba su única y hermosa canción con especial sentimiento.

La quetzal lo miró impresionada por sus piruetas y su bella voz y voló hacia su lado para acompañarlo en su grácil danza. No obstante su felicidad no duró para siempre.

Otro quetzal, un macho con soberbio plumaje verde-azul, se interpuso entre ellos.

“¿Qué haces aquí?” le gritó enojado al cenzontle “Este es territorio de quetzales y no hay lugar para ti en nuestro árbol”

“No es territorio de nadie” le contestó el quetzal calmadamente “Aquí la tierra es de todos y todos la compartimos, ya sean los árboles o los frutos, las flores o el agua cristalina del río susurrante, además solo estábamos volando y cantando, ¿qué tiene eso de raro si los dos somos pájaros?” preguntó intentando averiguar si de verdad estaba haciendo algo malo.

“¡Tiene mucho de malo!” gritó el otro con rabia “Ella es un quetzal y tú sólo eres un triste cenzontle, ella tiene en sus plumas los colores de las flores y su sangre es tan pura como su raza. No debe estar con un simple cenzontle, no tienes colores bellos que te adornen, tus plumas tienen el color de la sucia tierra.” Le dijo con desprecio.

“Tal vez no tenga un bello plumaje como tú, pero mi canto es hermoso y mi vuelo también, eso es muy bien conocido” se defendió el pequeño cenzontle, ofendido.

“Tú solo tienes una canción, ¿y qué si es hermosa? No se compara en belleza a los colores de mi larga cola que adorna mi vuelo y lo vuelve más elegante que el tuyo, no tienes lugar aquí.” El soberbio quetzal se abalanzó sobre el cenzontle y lo corrió a picotazos.

El pajarillo, herido en carne y orgullo, se ocultó en el tronco de un árbol hueco y lloró amargas lágrimas de dolor.

“¿Qué te pasa, pequeño cenzontle? ¿Por qué no estás cantando tu hermosa melodía o surcando los cielos con tu grácil vuelo?” le preguntó una pequeña ardilla que le oyó llorar.

“El gran quetzal me ha corrido de su árbol y no me deja estar con la hermosa quetzalita, dice que soy muy feo y que sólo tengo una canción y que no merezco ser su amigo.” Explicó el pequeño cenzontle temblando con cada sollozo que daba.

“¡Pero eso es una tontería!” gritó enojada la ardilla “No hagas caso, querido cenzontle, que esas solo pueden ser palabras de alguien envidioso. Tu voz es privilegiada, yo la he escuchado antes, ¿y qué si no tienes largas plumas verde-azules como las del quetzal?, tu corazón es puro y noble. Las plumas pronto se pueden caer o estropear, ¿has visto cuánto batalla el quetzal para mantenerlas así? Por otro lado, tú no tienes ese problema, el color de tus plumas te sirve para esconderte del halcón depredador. No eres feo, amigo cenzontle, siempre me ayudas a conseguir las nueces más altas para mis hijitas, eres un amigo leal y verdadero”

“Pero el quetzal dice que sólo tengo una canción, que no importa que sea hermosa. Sus bellas plumas cambian de color con el sol, yo las he visto. Nunca podré ser tan hermoso como él” dijo entristecido el cenzontle.

“La verdadera belleza no se encuentra en el exterior, no es un lugar muy digno para poner un tesoro tan preciado, ¿no lo crees? La belleza la tienes en el corazón y como lo he dicho, el tuyo es muy puro” le dijo comprensivamente la ardilla

“Tienes mucha razón, amiga ardilla, ahora lo veo todo más claro” dijo un repuesto cenzontle y sacudiéndose para acomodarse las plumas le preguntó “Pero quisiera hacer algo por la quetzalita, algo único e irremplazable, cada vez que la veo siento algo cálido en mi corazón… deseo hacerla muy feliz con mi canto, pero no quiero cantarle la misma canción, ¿tu podrías ayudarme a aprender una canción nueva?” le preguntó ilusionado.

“No creo que pueda” le contestó la ardilla apenada “Yo no sé cantar, pero algo sí te puedo aconsejar: escucha las voces del bosque y aprende de ellas, no encontrarás en el mundo mejores maestras” y habiendo dicho ésta la ardilla se fue dejando al cenzontle muy pensativo.

Los siguientes días el cenzontle se dedicó a escuchar atentamente a las voces del bosque, escuchó el susurro de las aguas del río, el ronroneo del gato salvaje, el estruendo del llamado del águila, al castor trabajando en su presa, al conejo saltando por los troncos caídos… y quedó maravillado por todos estos sonidos.

Con el paso de los días los aprendió a contar, cantaba la melodía del susurro y ponía al ronroneo de contrapunto, el golpeteo del conejo para marcar el paso y el estruendo del águila para el gran final.

Tenía ya un compendio de mil melodías diferentes, mil voces distintas por las cuales después sería conocido.

Volvió volando al árbol de los quetzales y parándose en una ramita cantó fervientemente su canción, pronto vinieron todos los animales a escucharle y también vinieron los quetzales. La quetzal lo escuchaba maravillándose con su remarcable voz; el quetzal, celoso del cenzontle, alzó el vuelo e hizo piruetas compitiendo con el canto de su rival.

Pero al cenzontle ya no le importaba si las plumas del quetzal eran más hermosas que las suyas, él venía a cantarle desde el fondo de su puro corazón una melodía jamás antes escuchada a su querida quetzalita quien, completamente conmovida por el cenzontle, voló a su lado y danzó al ritmo de sus notas volviendo canto y danza uno solo como uno solo eran sus corazones que ni siquiera el gran quetzal fue capaz de separar.

Así fue como el cenzontle aprendió a cantar mil canciones diferentes y se le nombró “Pájaro de las cuatrocientas voces”, pero más importe aún… aprendió que la belleza no se trata de cuán colorido es tu plumaje, se trata de lo puros que sean los sentimientos y las intenciones que embarguen tu corazón… y que eso el mayor regalo que se le puede dar a los seres amados, un sentimiento legítimo y libre de mancha, una canción única que nadie jamás podrá igualar.

Fin.
¡Woow!

¿Acaso Sever Night publica algo con un final feliz? Pues sí.

Este es un kiribian para la gran Emmeraldelle, me pidió un cuento de un pajarillo enamorado cuyo amor no podía ser.

Este es un cuento infantil de tonos suaves que bien podría ser contado a un niño pequeño para dormir, su nombre completo es "La leyenda del cenzontle y el quetzal" pero no cupo en el título de la página :(

Los animales enlistados no viven realmente juntos en un solo ecosistema, pero es un cuento no es una lección de geografía.

Estoy extrañamente orgullosa de este pequeño pedazo de literatura amateur.

Cometarios son siempre bien recibidos :)

Ahora me retiro a seguir roleando a mi homicida maniaco favorito :P

Vivan largo y sufran poco :D





Me reservo todos los derechos.

C. M. Borja
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:icongalev:
Wow... hace mucho que no leía una historia linda, está muy padre, como para incluirla en un libro lleno de cuentos geniales como el tuyo.
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:iconsevernight:
Claro que si... porque yo soy genial *dicho en tono sly*

XDDD

Nah, pero fuera de broma si me gustaria hace un libro con cuentitos así.

Gracias por el coment, Jess!! :hug:
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:iconerasmono:
Ah que bonito cuento, no me levanto el animo (ya que ese tipo de situaciones solo pasan en los cuentos) pero esta chido
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:iconsevernight:
Gracias por el comentario, he, opino lo mismo que tú en ese aspecto :P Ah, me recuerda a aquellos días en los que era niña y leía cuentos bonitos :)
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:iconchicharo:
Chicharo Jan 24, 2008  Hobbyist Traditional Artist
Esta muy bueno, y si te levanta el animo pa cuando andas depre.
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:iconsevernight:
Me alegra mucho que te haya gustado, gracias por el comentario! :)
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:iconchicharo:
Chicharo Feb 5, 2008  Hobbyist Traditional Artist
No, gracias a ti por haberla escrito. ta chiiiiida.
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:iconfukarurhyan:
Hao!!!!!
Me has dejado sin palabras, simplemente genial
Hoy me había estado sintiendo algo deprimida, sobra decir que me has levantado el ánimo ^^
tienes un gran talento, siempre me gusta leer lo que escribes
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:iconsevernight:
Awwwww!!! :blushes:

¡Muchas gracias! :hug:

Esto es lo más fluffy que recuerdo haber escrito, je. Gracias por tu comentario, no sabes lo mucho que lo aprecio. Me has alegrado la madrugada :)

Awww, pobre cenzontlito feo. Agh, no puedo dejar de decir "awww" XD

Besos!
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